Si hay un sentimiento fiel entre los seres humanos, ése es la amistad. Pero una buena amistad. De esas que duran para toda la vida. Como lo muestra esta historia publicada en el diario Clarin de ayer, 19 de Julio.
Del relato (Tres abuelas que no tienen secretos) es protagonista también Blanquita Mariani, una mujer que nació en Metileo y por esas cosas de la vida, con su compañero Wilmer Bernacchia vivieron en Buenos Aires. Allí forjó una entrañable amistad con Rosa Meyer de Beato y María Laxagueborde. Y luego volvió a La Pampa. Junto a ellos llegaron a Eduardo Castex su hija Patricia Bernacchia Mariani y su esposo Marcelo Bambini, con el "pichoncito" Agustín (Hoy ya todo un hombrecito). Y acá me atrevo a arriesgar que esto de las amistades incondicionales es hereditario, porque he tenido el placer de haberme encontrado con Patricia, mi gran amiga, con quien hemos compartido tantas cosas... y por supuesto es mi deseo que dentro de unos años podamos escribir la misma historia.

Juntas, con mi amiga Patricia.
Nuestro modo de vivir nos ha obligado a poner pie en el acelerador y darle velocidad a todo. Sin mirar que, seguramente en esa carrera, vamos dejando gente atrás. Y otros nos dejan a nosotros. Hubo amistades más cortas, o que quedaron, por alguna circunstancia suspendidas en el tiempo, pero que de alguna u otra manera influyeron para que aprendieramos a ser mejores personas.
Hasta puede sonar cursi y trillado, pero estas fechas, son para aprovecharlas a full con esos personajes que nos hemos encontrado en una mirada. Quién no sabe qué piensa su amigo con una mirada? Quién alguna vez no ha llamado a su amigo justo en el momento en que lo necesitaba, pensando que fue una casualidad? O cuando nos ponemos pesimistas y creemos que todo nos sucede a nosotros y que el mundo se nos complica, llegan ellos para ponerle ese toque que no se compara con nada: es la complicidad de uno mismo en otra persona incondicional.
Por eso, aprendamos a perdonarlos, a entenderlos, a ponernos en su piel, a respetar sus tiempos y sus decisiones. A disfrutar de sus risas, sus silencios, y ser su puntal cuando lo necesiten.
Es todo un desafío. Pero un desafío tan único que vale la pena que sigamos aprendiendo todos los días a ser amigos.
¡Feliz Día del Amigo para todos!

Jorge, mi fiel amigo que me recibe con toda la onda cuando llego a casa.
|