María Alicia Silvani es una mujer que llegó a La Pampa allá por el año 1984 y se instaló en Catriló…atrás dejó su trabajo de decoración de interiores, respaldada en su título universitario de diseñadora de interiores, que le llevó a ganar premios, por ejemplo en el espacio La Ferme. Atrás quedaba la combinación comercial y artística que manifestaba en la pintura de muebles estilo alemán.
Llegó a La Pampa y se instaló en Catriló y crió a sus cinco “maravillosos” hijos, hoy ya jóvenes, en medio de un ambiente artístico que se potenciaba con la afición a la música de su esposo que derivó en el conjunto rockero que sus cuatro varones conjugan en una banda que no se ha roto por más que cada uno de ellos ya hayan orientado su vida a través de sendas carreras universitarias emigrando de nuestra provincia.
Pero María Silvani para nada dejó de lado su vocación artística y así ni bien llegó a Catriló salió a pintar los frentes de las viviendas de sus vecinos y “poco a poco el paisaje me fue inundando, comenzás a pintar lo que ves y ya quedás atrapada”, dice.
Esa colección de sus obras de paisajes bien pampeanos (Volviendo al corral, El monturero viejo, La tropilla, Monocromático, Camino de La Pampa y A la tardecita) rotundamente encuadrada en el naturalismo (“no me llevo con lo abstracto, me gusta, pero cada vez que lo intento termino acomodando mis producciones hacia el naturalismo”) se puede ver desde hoy y hasta el 8 de octubre en el hall de la Cámara de Diputados.
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